miércoles, 23 de enero de 2013

REFLEXIONES AL ENCUENTRO DE MELÓMANOS Y COLECCIONISTAS DE LA FERIA DE CALI 2012. 
por Rafael Quintero (Realizador Audiovisual, coautor del libro Abran Paso: Historia de las Orquestas Femeninas de Cali, Realizador del Primer Congreso Mundial de Salsa)

Creo que este ultimo evento recuperó el concepto de una música de colección,  pleno de una calidad musical que permitíó al escucha recrearse, saborear las calidades musicales de los interpretes y  las sonoridades musicales propias de una audición.  Si hubo en algunos de los días del encuentro, música bailable y unos bailadores dispuestos siempre para bailar, fue porque los ritmos programados en dichas audiciones tuvieron desde su origen, la intención esencial, de hacer música para el publico bailador. Me refiero muy especialmente a los dos primeros días del encuentro, donde se escucho extraordinaria música para el escucha, pero con un maravilloso sentido para el bailador. No solo la música que no invita a bailar, es por esa misma razón la  música mejor elaborada, o acaso la música por excelencia, para los melomanos. Sobra decir que si hay una música asociada directamente con el baile, es la que tiene raíces cubanas, incluida la salsa de Nueva York. Pero en el encuentro también tuvo su día, y hasta se colocó música que algunos denominan underground. Esa música de unos cuantos, casi de secta, que se escucha y que por demás también se baila, únicamente en las salsotecas de barrio en Cali, porque su sonoridad áspera e imperfecta,  de trombones rajados y montunos agresivos,  no la llevará a sonar nunca en las discotecas de moda, ni de publico en general. Allá también se oyó. Y estuvo presente el Latin para el oído erudito, exclusivo y como algunos lo autocalifican: inteligente. También paso por allá  No todo podía ser latin jazz. Ni musica experimental. 

En general la música que se escuchó en este encuentro, tuvo el común denominador de ser música de coleccionista. Muy poca de esa música que se escuchó,  se encuentra en cualquier tienda de esquina y si se trata de buscarla en Internet,  en donde se encuentra casi todo ahora en estas épocas de la sociedad conectada y globalizada, hay que buscarla con dedicación,. No esta servida a la mano.  Lo cierto es que en un espectáculo de miles de personas, es una obligación tácita, para no derrumbar los ánimos encantados por la buena melodía,   situarse sobre la onda secuencial de colocación de la música, pues si alguien pierde ese sentido de capturar al oyente, le pasa lo del discómano que coloca en el momento mas inoportuno, el tema mas bailable de su discoteca y nadie le sale a bailar. Allí fallaron algunos melomanos-coleccionistas que participaron en el encuentro y deben admitir su error. 

No se puede criticar la pista para bailar. En Cali, en estos eventos siempre se ha bailado, así no haya dispuesta ninguna pista, que los haga visibles, como un espectáculo. Bailar es una inclinación de ciudad, es su placer supremo y el Caleño ama bailar todo lo que se pueda bailar. Por eso su amor por la música cubana, por la salsa y por todo lo que le invite a bailar. Y si se trata de guaracha, son, bomba, mambo, boogallo, pachanga, no hay invitación mejor para el Caleño. Esos ritmos  nunca estarán distantes de sus vidas, ni siquiera para la juventud, que también suele ir a bailarlos a las denominadas viejotecas. 

En síntesis fue un encuentro que exaltó la música de colección y que tuvo suficientes méritos para disfrutarse en la audición. Ninguna de esa música se encuentra reunida en una discoteca de lugares comunes. No obstante todo es susceptible de ser mucho mejor.

En cuanto a las orquestas, no fueron ellas el atractivo del encuentro, como sucedió en otras ocasiones, en donde el publico asistía atraído por Roena, Van Van, La Ponceña, Eddie Palmieri, Herman Olivera, Oscar Hernandez, Guiovanny Hidalgo, Etc, Las agrupaciones que se presentaron no tenían ningún nombre para la mayoría de los allí presentes, eran orquestas locales, poco conocidas. Ni siquiera el grupo cubano asentado en Barcelona, lo conocía buena parte del publico que estaba presente el día que tocó, así tuviera un canción en la radio. Así que allí no estuvo el énfasis  ni la atracción del Encuentro de Melomanos y Coleccionistas. En verdad se debe decir con satisfacción y complacencia, que hemos asistido en la pasada Feria de Cali, a un auténtico encuentro de melómanos y de coleccionistas de música afrolatina.

Bien por Gary (Dominguez), quien dirigió con acierto este maravilloso encuentro y bien por la mayoría de  coleccionistas que supieron interpretar con justeza su misión de llevar música de alta calidad en su producción, de colección y para melómanos, a este importante evento.

1 comentario:

lf dijo...

Depronto tu sabes donde consigo a DON DAGO, un coleccionista caleño que siempre participa en la feria??
gracias